Sin titulo

Ella introdujo la lengua en su boca hedionda. Él la acarició con la mano a la cual le faltaba un dedo. Limpió unos coágulos de sangre para después chuparle la punta de sus senos caídos. Se tocaban con lentitud, con torpeza, dibujando el cuerpo del otro. Uno de sus dedos penetró una vagina sucia y reseca.  Ambos lamian el polvo y la sangre que impregnaban sus cuerpos.  El olor a podredumbre que los rodeaba parecía excitarlos aún más. Ella tomó el pene flácido y empezó acariciarlo, cuando se disponía a hacerle una felación, este cayó, el hombre no grito, no

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Sin titulo

El frío se ceba contra mí. El cigarrillo se extingue entre mis labios. Puedo ver el rostro de los mirones cuando la agente abre la bolsa de basura. Una mujer vomita sobre los zapatos de su amante. El forense trata de armar el cuerpo destajado que habían encontrado. Dejo escapar una sonrisa y empiezo a caminar con lentitud. Sé que no encontraran la cabeza, me aseguré de dejarla debajo de la cama de su madre.

Sin titulo

Miró la Imagen que tenía pegada en la pared. Era un viejo dibujo de Batman que había  hecho cuando era niño. El papel estaba gastado y amarillo, aun así le gustaba. Tomó el arma de su padre, introdujo una bala e hizo girar el tambor. Puso el cañón en la sien, cerró los ojos y apretó el gatillo. Nada. No era el momento, aún no había llegado la hora, el creador todavía lo quería vivo. Se puso la chaqueta, amarró con fuerza los cordones de sus botas militares y salió a la calle. Como su héroe él limpiaría las calles

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Sin titulo

Una hoja en blanco. Un escritor a la espera. Ansiedad. Locura. Ella no llama. Un arma. Dos balas. Un disparo. La mujer cae. Un hombre llora. El escritor al fin duerme.

JUNTOS EN EL FINAL

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Ilustración Hieloh

Nuestros cuerpos huelen a pólvora. Mi garganta no puede tragar la bocanada de sangre que me llena la boca, tengo que escupir. Tu sufrimiento ha terminado. Son mis últimos minutos de vida. Tu piel esta fría, no puedo sentir el movimiento de tu pecho al respirar. Te abrazo como tratando de contagiar el calor de mi amor. La sangre de mis heridas se mezcla con la tuya que ha impregnado mi ropa. Beso tus labios inertes y dejo caer un coagulo de sangre que ha escapado de mi boca, que se posa sobre tu rostro pálido. Fue una

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CURIOSIDAD

Dos patadas contra el estómago del hombre. Varias gotas de semen en el pantalón. Un beso en la frente. Una disculpa. Tres puñaladas. Gusto. Placer. Orgasmo. Ansía una segunda víctima.  

Sin titulo

Él sonrió con locura, se dijo que sería un río de sangre, con él cual bañaría la ciudad. Terminó de destajar a la primera niña de doce años de las cuarenta y dos que asesinaría en el afán de calmar las voces de su cabeza.

Sin titulo

Estaba cansado. Todo había sido un fracaso. Jamás debió intentarlo. Pero alguien tenía que hacerlo. Al día siguiente seria el hombre más odiado del país. Había perdido el tiempo en la isla. Así que levantó su arma y encañonó a la persona que sus hombres habían atado a la silla de plástico. Él era su némesis en público, alguna vez los dos fueron amigos, compañeros de lucha. Apretó dos veces el gatillo, no importaba que sucediera mañana, tan solo que no le daría la oportunidad de decirle: “Te lo dije”.

EL ARTE DEL BUEN ESCRITOR

Los disparos cruzaron sobre su cabeza, lo único que pudo hacer fue lanzarse sobre ella para protegerla…

Tenía la vista fija en el computador, observando aquella frase que tenía un mes allí. Sus dedos junto al teclado se negaban a escribir la siguiente palabra. Se levantó de la silla, no sin antes recordarle la madre al aparato. Lo apagó con furia y se fue a la biblioteca a leer un poco.

Y cuando sus amigos de lectura le preguntarán como iba su nueva novela, diría:

—De maravilla, se escribe sola.

EL FINAL

Se dejó caer contra el suelo. El sudor se mezclaba con la sangre que impregnaba su piel. Se sentía cansado. Vagar, encontrar, luchar, defender, matar, llorar, escapar. Siempre la misma historia, una y otra vez. No tenía fuerzas para resistir, se quería dar por vencido. Miró a sus compañeros, todos tenían la vista fija en él, esperando a que hablará, que de nuevo encontrará una salida al asedio de los caminantes. Deseaba mandarlos a la mierda, por qué siempre él. Conocía la respuesta, era el líder y como tal debía actuar. Habían pasado nueve años desde que todo empezó, era

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