EL RITUAL

De nuevo dio inicio a su ritual. Se puso unos calzones, su pene empezó a endurecerse al sentir la suavidad de la tela.  El sostén le apretó un poco y le gustó. Después se vistió con unos leggins negros, esto hizo que unas gotas de semen mancharan la ropa interior, imaginar que aquella prenda se ceñía a las piernas, al culo de la mujer que en pocos momentos recibiría su amor lo enloqueció. Antes de maquillarse olio una diminuta tanga usada, esto termino por completar su erección. Se calzó unas botas de puntilla que le llegaban a la rodilla. Era

(Leer más)

EL PASO DE LA MARABUNTA

(Primer puesto, I Concurso de Poesía y Cuento Internauta Internacional. Venezuela. 2012. Realizado por el escritor venezolano Laab Akaakad)

 

La tierra tembló cuando hicieron su entrada como un batallón alemán, marchaban como un solo hombre. La quietud de la noche y la paz del silencio fueron rotas en el momento que ingresaron a la colonia. Al fin las hormigas rojas habían atacado al hormiguero.

La alarma en el territorio de las hormigas negras sonó por todas las cavidades de su hogar. Los soldados presos del sueño se preparaban a hacer frente al devastador ejército comando por el general Grant. Su

(Leer más)

Sin titulo

Estaba de frente a la eternidad. Era el final. Abrí los ojos y estaba en mi cuarto. Mierda, ni siquiera la muerte me quiere.

EL TRONO

Observó el trono vacío. Abba llevaba mucho tiempo desaparecido. Se sentó en la silla. Tenía curiosidad. En ese momento empezó a sentirse cansado, sus hombros le pesaron, su barba y cabello encanecieron, envejeció cien años en un segundo. Comprendió lo difícil que era ser Dios.

SANDRA

Dejé de entender sus palabras cuando me perdí al ver la transparencia de sus calzones, cuando cruzó las piernas a lo Sharon Stone. Sonrió al ver que su movimiento no había pasado inadvertido. Sacó un cigarrillo y lo puso entre sus labios, rojos por el lápiz labial. Si Dios quería burlarse de mí, lo hizo en el instante en que mi verga se puso dura por ese par de piernas enfundadas en unas pantimedias del mismo color de su vestido, que se amoldaba a las curvas de su cuerpo. Su cabello negro caía sobre sus hombros desnudos, que yo quería

(Leer más)

DECLARACIÓN

—Vengo a entregarme, quiero que me arreste.

­—No se preocupe, usted no inició nada. Además nadie hablará sobre lo sucedido.

—A la mierda los demás. No debí actuar así. Un hombre que habla del pacifismo, que practica las enseñanzas de Gandhi nunca haría esas cosas.

—Pero cuando llegamos usted también lo estaba golpeando. Yo vi cuando lo pateaba en la cara.

—Lo sé. Me dejé llevar por la gente, por los gritos. Es que ver la sangre, a la mujer herida, daba rabia.

—Pero para eso estamos nosotros.

—Eso pienso. Pero en ese momento solo quería lastimarlo, destrozarlo.

—No importa,

(Leer más)

Sin titulo

—Te voy a dar mi culo, pero no me dejes —dijo ella mientras lo sujetaba contra la pared. En ese momento él comprendió que ella lo mataría.

Sin titulo

Una hoja en blanco. Un crimen sin solución. Una mala historia. Unos personajes acartonados. Un escritor sin inspiración. Varios recibos acumulados. Una esposa grita y jode. Un arma. Una idea.  El escritor sonríe. Cuatro mujeres asesinadas. La policía sin pistas. Una editora satisfecha. La gran novela terminada. 


EL SACERDOTE

Limpió con las manos su raída sotana, le gustaba su pequeña iglesia, un lugar tranquilo, sin mucha presunción, olvidado en las montañas de Caldas.

TENÍA SED.

También era hora de abrir, para que entraran las viejas beatas de aquel pueblo de cuento. Abrió las grandes puertas y la luz de la luna le pegó en su blanco rostro. La gente no había dicho nada a los cambios hechos por él, se atendía confesión de seis y media a siete y media de la noche, la misa era a las ocho, y los sábados se oficiaban bodas, bautizos y entierros.

(Leer más)

Sin titulo

Se vistió después de hacerle el amor. Tomó el calzón de ella y lo guardó en el bolsillo. La besó en la boca, sus labios estaban fríos. La habitación olía mal, pero él ya empezaba a acostumbrarse a ello. Treinta años habían pasado desde que le robó su primer beso. La cubrió con la sabana y la dejó dormir. Salió de la habitación y cerró con llave. Nadie podía saber que estaba allí. Todos creían que había muerto hacía un par de meses.

Comentarios recientes

Cerrar