Sin titulo

El vampiro se quejó, las muñecas le ardían. Los grilletes habían quemado su piel, estos habían sido bañados con agua bendita. Estaba atado en aquel sótano que olía a flores y a melancolía. Se sentía débil, necesitaba sangre, pero la persona que lo tenía prisionero no se lo permitiría. Le había dado de comer dos ratas para mantenerlo con vida.  No entendía por qué su captor se empecinaba en causarle tanto dolor, por primera vez él había deseado la muerte. Su cuerpo se estremeció al escuchar que la puerta se abría. Lo vio entrar, iba vestido de blanco y sus alas brillaban. Gritó cuando la daga del arcángel Miguel cortó su piel, se maldijo por haberle dado su número de teléfono. 

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Comentarios

Muy bueno, corto pero sustancioso!! 

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